Desde planificar las tareas hasta respetar bloques de trabajo programados, marcan la diferencia en los niveles de productividad que podemos alcanzar. A continuación, te enseñamos 5 de ellos.
1. Planifica tu día: regálate 10 minutos al inicio de tu jornada para organizar las actividades, reuniones, tareas, etc., separando lo urgente de lo importante e impostergable.
2. Jerarquiza tus actividades: te recomendamos iniciar tu trabajo con aquellas tareas simples, cortas y que proveen información a otras personas, para despejar tu agenda, tener la sensación de avance y tener tiempo para focalizarte en aquellas que demandan más tiempo.
3. No postergues: evita dejar tu bandeja con pendientes, para ello revisa periódicamente tus e-mails, usa las carpetas de clasificación, marcas y etiquetas, a fin de lograr responder cada carga diaria, antes de luchar con cientos de acumulaciones.
4. Mantén el equilibrio: Establecer límites claros entre el trabajo y el descanso es esencial para mantener un alto rendimiento a lo largo del tiempo. La productividad no es una cuestión de trabajar más horas, sino de trabajar de forma más inteligente.
5. Recuerda el Papel y lápiz: tomar notas manuales en las distintas actividades que participas, no solo fortalece tu memoria y capacidad asociativa, sino que además te facilita estar en dominio de las materias que se están tratando en esa actividad.